El don para revelar los sentimientos de desesperación, fe, alegría o valor comunes a toda la humanidad siempre ha sido un sello de los fotógrafos de National Geographic. Más allá de la mera captación de sonrisas superficiales, su obra muestra momentos de una veracidad genuina. Cada rostro nos cuenta una historia que nos inspira, divierte, aterroriza o conmueve. Son historias individuales unidas por un nexo irrefutable. Los labios pintados de una joven geisha. Las lágrimas de un niño, no importa de dónde sea, siempre conmueven. A través de estos rostros, lo ajeno se torna familiar. Cuando las lluvias son escasas, como en Somalia es dificil tener esperanza. la imagen de una mujer baidoa aún conmueve a su autor Robert Caputo ; "cuando te empocionas demasiado no puedes hacer tu trabajo, pero si te proteges demasiado dejas de ser humano".


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